¡VAMOS A HACER LA DIFERENCIA!
  Para Reflexionar
 

Para Reflexionar

En una ocasión un muchacho llegando muy contento de la escuela dominical a su casa encontró a su papá que era ateo.  Entonces su papá le pregunto: “¿Por qué vienes tan contento hijo? ”  El muchacho le respondió: " ¡ Aprendí que Dios es grande ! ” "¿Por qué?  preguntó el papá" Su hijo le respondió: “Porque cuando Moisés huía del faraón, Moisés abrió el mar, y cruzó en seco y Dios ahogó al ejercito del faraón”.  Contestó el papá: “¡ No hijo, lo que pasó fue que cuando Moisés cruzó el mar, la marea estaba baja !”.   Respondió su hijo: " ¡ Ay papá, entonces Dios es mucho más grande ! "   El papá dijo: "¿Porqué?"  "Porque Dios ahogó a todo un ejercito en poca agua", contestó su hijo.   

Una mujer llegó a la iglesia por primera vez.  No tenía pelo.  Llegó al altar y llorando le pedía a Dios que tuviera misericordia de ella.  El pastor al no conocer esa voz levantó la vista y cuando la vio le dijo: ¡mujer no puedes estar aquí así recortada!  y ella le dijo:  ¡déjeme pedirle a Dios que me sane de este cáncer!   El pastor asombrado se arrepintió ante Dios.

Estaban todos los niños hasta siete años en la Escuela Dominical y la maestra les preguntó que cual era el animal más alto que Dios había creado.  Luisito dijo: “el caballo”, la maestra le contestó que no.  Carmencita dijo: “la ballena”, igual respuesta dio la maestra.  Cuando habían pasado por prácticamente todos los niños, se levantó Kareliz y le dijo: “yo se maestra cual era el animal más alto que creo Dios”, (la maestra pensó que le diría la jirafa), y le dice: ¡a ver dínoslo!.  “Bueno yo creo que fue la serpiente” respondió la niña.  La maestra de inmediato le dijo que no y les dio en voz alta la respuesta a todos los niños: ¡es la jirafa!.  La maestra vio a Kareliz con su rostro angelical enfadado y dijo: "Kareliz ¿por qué estas molesta?"; la niña le repitió que ella sabía que era la serpiente y no la jirafa; la maestra le dijo: "¡esta bien explícanos!". "Bueno maestra", continuó Kareliz, "yo leí en Génesis que a la serpiente después de hacer pecar a Eva, Dios la condenó a arrastrarse, entonces antes de hacer eso, ella era el animal más alto del mundo". La maestra se quedo completamente impresionada y dio sus disculpas a la niña y prosiguió su clase.

Había un pastor con tres hijos.  Un domingo se formó un revuelo al terminar la escuela dominical debido a que el hijo más pequeño de siete años estaba fuertemente aferrado a una de las bancas de la iglesia y no quería irse de la misma.  Todos estaban confundidos y no sabían que pasaba con el niño.  Su madre no lo pudo sacar de ninguna manera.  Un ujier preguntó al niño, “Luisito, ¿por qué no quieres ir a tu casa?”  El niño respondió, “Me gusta la iglesia, y que desde ahora me mudo a ella.”  Sus hermanos no entendían tal actitud y llamaron a su padre, quien era el pastor.  Su padre le preguntó el motivo de querer vivir en la iglesia, y el niño delante de todos dijo, “Papá, me quiero quedar aquí todos los días, pues aquí soy más feliz que en casa.”  Su papá le volvió a preguntar, “¿Por qué, hijo mío, dices eso?”  El niño, con lágrimas, le dijo que allí él observaba que su papá era amable con todos, que hablaba bien de los demás, que sonreía y no gritaba, que les trataba con mucho amor a él y sus hermanos y sobre todo, que él nunca había visto que allí su papá le pegara a su mamá.  Estas cosas desaparecían al llegar la familia a la casa, y por este motivo él quería vivir siempre en la iglesia. 

Le preguntó una niña de siete años a su mamá, “Mamita, ¿cuándo vamos a tener vacaciones en la iglesia como en la escuela?, ¡porque yo ya estoy aburrida!

Una vez un hombre predicaba en una iglesia, y cuando estaba en lo mejor del mensaje, una persona sentada en las últimas bancas le gritó, “¡No se oye!”  El predicador aumentó el tono de su voz, pero la persona insistía, “¡No se oye!”  Un poco molesto, el predicador le pidió al de los controles de sonido que aumentara el volumen, pero la misma persona volvía a gritar, “¡No se oye!”  Indignado, el predicador le dijo a la persona, “¿Tienes problemas en los oídos, o qué te pasa?”  La persona le contestó, “No. Lo que pasa es que lo que tú haces no me deja oír lo que tú dices.”  Hermanos, muchas veces nuestros actos impiden que la gente nos crea lo que les predicamos.

En una ocasión un ateo estaba dando una charla acerca de la 'no existencia de Cristo.'  Él decía, “Cristo no existe decía, nadie lo ha visto, ha sido un invento para engañar a la gente,” y continuó arremetiéndola contra Jesucristo.  Al terminar la charla, invitó a los oyentes que tuvieran preguntas a preguntar lo que quisieran.  Entonces, se levantó un hombre cristiano que había sido alcohólico y drogadicto.  El cristiano estaba comiendo una naranja, y preguntó, “Señor ateo, ¿Esta naranja que estoy comiendo está dulce o ácida?”  El ateo, muy enojado, le contestó, “¿Cómo voy a saber si no la he probado?”   El cristiano le respondió, “Entonces, ¿Cómo usted puede asegurar que Cristo no existe, si no lo ha probado?  Solo los que hemos probado a Cristo sabemos que Él es real y verdadero.”

La naturaleza me formó. El pecado me deformó. La escuela me informó, pero Cristo me transformó. 

Un diácono anciano, que acostumbraba orar cada miércoles en el culto de oración de la noche, terminaba siempre su oración del mismo modo: “Y Señor, quita todas las telarañas de mi vida.”  Las telarañas eran todas aquellas cosas que no debían existir, pero que se habían acumulado durante la semana.  Esto era ya demasiado para una persona que participaba en las reuniones y que había oído al diácono demasiadas veces.  Así que cuando el diácono hizo esta oración, aquel hombre se puso de pie y dijo en voz alta: "¡Señor, Señor no lo hagas!  ¡Mata mejor la ARAÑA!"  Eso es lo que tiene que suceder. 

Después de predicar acerca de los dones espirituales, un hermano vino y le preguntó al pastor, “Pastor, ¿qué hago?  Yo sólo tengo un don y es el de criticar, que hago con el?”  El pastor, después de pensarlo, le dijo: “¿Recuerda que el hombre que tenía sólo un talento se fue y lo enterró?”  “Sí,” contestó el hermano.  “Yo le recomendaría que hagas lo mismo con tu don.” 

"Un cristiano triste es un triste cristiano."

El pastor de la iglesia hizo un concurso para ver que líderes eran valientes y cruzarían un arroyo con 20 cocodrilos hambrientos.   Estaban todos los hermanos de la iglesia y ninguno se atrevía, de pronto se escucha  ¡BLUMM!  Alguien empezó a nadar con fuerza y los cocodrilos nadaban en busca de él para devorarlo.   Cuando llegó a la otra orilla todo aruñado y herido donde estaba el pastor.  Este le dice: '!Es usted muy valiente!  ¿Qué palabras quiere decirle al resto del pueblo?'   El hermano contesta: 'Sólo quiero saber ¿Quién fue el que me empujó?'  

¿Qué es lo único que hay en el cielo hecho por la mano de los hombres? - Las heridas de Cristo.

¿Cómo se llama la hija del diablo? - Mentira, porque el es padre de toda mentira

 
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